EL MAÑANA NO ESTÁ A LA VISTA - Capítulo 12

Lo sé, sé que él me ama, o por lo menos le importo lo suficiente para que me lleve en la gira con él. Algo muy fuerte debe existir entre los dos para que estemos juntos, a pesar de las circunstancias. Pero tengo miedo, porque a veces las palabras salen vacías. Esos pensamientos estuvieron en mi cabeza durante el vuelo a Hungría, Bill me miraba con melancolía, y de vez en cuando posaba su mano sobre la mía, como para hacerme saber que él estaba conmigo. Cuando bajamos del avión, aunque mi intención era estar sola para meditar las cosas los planes de Bill eran los contrarios, al llegar al hotel me siguió hasta mi habitación y su actitud me enfadaba, no decía ni una sola palabra solo estaba detrás de mi, y cuando intenté cerrar la puerta casi en sus narices, detuvo la puerta y entró.
- Tal vez no fue buena idea que miraras lo que decían en internet – me dijo, mientras yo le daba la espalada.
- ¿Cómo sabes que mire en el internet?
- Me dijo Natalie – se acercó y tomó mi cara entre sus manos – créeme que la gente dirá cosas peores. Pero prefiero ser yo el que cargue con eso, no tu; de alguna forma yo ya debería estar acostumbrado, aunque sigue siendo duro, cuando se meten con las personas que mas quieres.
- Pero es que tengo tanto miedo – dije y mi sensibilidad era tal que mis lagrimas desbordaron como un caudal – tengo miedo de no ser lo suficiente para ti, de no darte lo que necesitas… de que tu no me ames tanto como yo a ti. – Y en ese momento agaché la mirada.
- ¿Qué? Yo te amo más de lo que eres capaz de imaginar, a veces creo que recibí mas de lo que pedí. Por favor Ivanna, no dudes ahora, es demasiado pronto para dudar y aun no te he demostrado las cosas que yo sería capaz de hacer por ti.
Sus palabras sonaban sinceras, eran las palabras de quien tiene el don. Y había apaciguado mi alma y sus besos me arrullaban, pero mis lágrimas seguían fluyendo; sin embargo aquel conjunto era como una mezcla de lo dulce y lo salado, era un agradable confort.
Por otro lado, Tom casi se daba por vencido en su intento por conseguir la atención de Ale; había visto esa noche que Steve y Ale bajaron al lovy del hotel a tomar una copa, luego subieron los dos a la habitación de Ale. Para Tom significaba, que ya no tenía nada que hacer, y aunque no reconocería su derrota jamás, el mismo no podía engañarse. Mientras tanto los besos que Steve le daba a Ale eran cada vez mas atrevidos, y aunque Ale pensó por un momento en dejar que las cosas pasaran, pero no podía dejar que pasarán, porque unos ojos estaban clavados en su alma y sentía como si la observaran, era el recuerdo de Tom.
- No, no espera – dijo Ale, mientras se alejaba de los brazos de Steve – esta bien que bebimos un poco, pero no estoy segura de que quiero que pase algo mas entre nosotros.
- Como tu quieras, lo que yo quiero es que tu te sientas cómoda. – Steve era tan dulce…
- Me sentiría cómoda si dejáramos aquí la velada… - dijo Ale y Steve se despidió amablemente.
Aquella fue para Bill y para mi reconciliadora, para Ale apacible, y para Tom, quizás un poco triste, ya no sabía exactamente que tenía herido si el ego o el corazón.
Al día siguiente fuimos como de costumbre al lugar del concierto para hacer las pruebas, Steve parecía un poco distante y hasta molesto con Ale, de inmediato ella lo atribuyó a lo sucedido la noche anterior. Tom aparentaba estar entero aunque era evidente que algo en él estaba cambiando. Y yo me sentía mas segura y casi en una secreta comunidad con Bill, que cuando menos me di cuenta lo había perdido de vista, y Samantha que andaba cerca había desaparecido también.
Movida por mi curiosidad busqué a Bill, y mi sorpresa fue grande al ver que Bill y Samantha estaban conversando amenamente, aunque la posición de Bill era inusual considerando que siempre anda muy derecho, estaba sentado al borde de una silla, con las piernas muy juntas y un pie sobre el otro, con las manos entrelazadas sobre el regazo, y mirando atentamente a Samantha con quien intercambiaba algunas carcajadas, vaya que de primera instancia se llevaban bien…
- Hola – dije y me paré al lado de Bill, quien volteo a verme y sonrió.
- Bueno Bill luego seguimos platicando, es divertido estar contigo. – Dijo Samantha y salió ignorándome por completo.
- Bien, parece que es divertido estar contigo, pero no conmigo – dije.
- No digas eso – dijo Bill – Samantha tiene cosas que hacer. Además yo no tengo mejor compañía que la tuya – y se acerco a darme aun beso.
- Y la de Tom – bromeé .
- Bueno con Tom es diferente, el es mi hermano, y a veces es un estúpido…
Unos minutos antes del concierto antes de que yo me fuera donde estaba el público Bill me detuvo:
- Quiero que pongas atención, hay una canción que es especial para ti esta noche.
Y así transcurrió el concierto hasta que Bill se dirigió al público y dijo:
- Seguro que todos tenemos una persona muy especial por la cual somos capaces de hacer y soportar muchas cosas porque son sagrados.
Y los acordes de Heiling comenzaron a sonar, no habían mas dudas, él lo único que quería hacer era protegerme de la hostilidad que el de sobra conocía, pues pertenecía al mundo en el que él se mueve.
Después del concierto cuando nos reunimos todos habitualmente, Ale encontró el momento para acercarse a Steve y preguntarle por su actitud. Se dirigió a la cabina, donde sabía que estaría recogiendo sus cosas para el día siguiente. Y efectivamente ahí estaba él, pero se despedía de los demás muchachos del equipo, Ale se quedó sin aliento al comprender lo que pasaba, después de verla Steve se acercó.
- ¿Te vas? – dijo Ale desconcertada.
- Si Ale, esta quizás será la última vez que nos veamos.
- Pero… ¿cómo? ¿por qué?
- Digamos que alguien con gran influencia aquí, hizo que me dieran las gracias y me pidieran que me fuera, pero no te preocupes linda, yo tengo mis negocios. – Le dio un beso en la mejilla y pasó de lado.
- ¡Pero podemos seguir viéndonos! – dijo Ale casi con desesperación.
- No linda, no creo que sea lo mejor , no quiero que te sientas culpable, pero tu eres una de las causas por las que me tengo que ir…
Y Steve la dejó ahí parada, y jamás volvió a saber de él. Pero Ale relacionó las palabras que le dijo alguien muy influyente hizo que corrieran a Steve y ella había sido la causa… Tom.
- Steve se fue – le dijo Ale llena de rabia a Tom.
- Ya era hora… - dijo Tom con seriedad y aparentemente aburrido.
- ¡Fue por tu culpa! ¡tu influiste para que lo despidieran! ¡¿ por qué?!
- Cálmate! Yo sé porque hago las cosas – Ale iba tras de él, para seguir discutiendo, pero Tom no estaba de humor para soportarla - ¡Déjame en paz! No quiero hablar contigo…
Ale se había quedado, sin Steve, que parecía ser el chico mas tierno, y por otro lado, cada vez entendía menos a Tom, pero en ella había una mezcla de tristeza, coraje y quizás un poco de esperanzas…
Mientras tanto Samantha no cabía de la emoción por el concierto de los chicos:
- ¡Me encantó el concierto! – y se abalanzó a abrazar a Bill, aunque él no se lo esperaba - ¡Cantas fantástico!
- Bueno también los otros chicos estuvieron geniales ¿no? – dije molesta.
- Muchas felicidades chicos – dijo mientras estaba abrazada a la cintura de Bill, quien sólo sonreía y me miraba, pero Samantha una vez mas me ignoraba. – Ven vamos a brindar – y le ofreció a Bill una cerveza, mientras lo alejaba de mi, y yo trataba de conservar la calma mientras sentían la mirada de los demás.
Volvimos al hotel de madrugada y Bill y yo nos fuimos a su cuarto, no quería tocar el tema de Samantha, me parecía que me vería estúpida si insistía en algo que quizás no representaba peligro. Bill por las cervezas que había tomado estaba relajado pero más desinhibido, así que sin ningún tapujo me tiró sobre la cama y me empezó a besar, primero en los labios, mientras sus manos recorrían sin ningún pudor todo mi cuerpo, pero después sus besos bajaron por mi cuello hasta mis senos y mi vientre mientras me acariciaba a través de la ropa. De pronto me abrazaba con fuerza, como si temiera que yo escapara, lo cierto es que no quería hacerlo, y me precipite a sacarle la chaqueta de cuero que traía puesta, mientras él, instintivamente se hacia lugar en mi cuerpo, y pude sentir su pecho agitado contra el mío, pero una vez que estuvo encima de mi, pude sentir mas que eso… Bill estaba en un punto en el que difícilmente echaría atrás, o al menos eso creía yo… de pronto sus movimientos, besos y caricias pararon en seco, y recargó su frente contra mi pecho
- Estoy mareado… - dijo despacio – no creo que sea conveniente que siga, no así.
- Pero… - a mi no me importaba, yo quería sentirlo.
- Cuando eso pasé, quiero estar consciente, para poder sentirte de verdad, creo que es algo que nos merecemos los dos ¿no? – me dijo mirando fijamente a mis ojos.
- Tienes razón – y en ese momento, ocupó su lugar del otro lado de la cama – en esta ocasión me toca a mi verte dormir.
Y así fue, Bill calló en un profundo sueño, su respiración se normalizó, y me parecía estar contemplando a un ángel que había caído en mi lecho, sin que yo hubiera hecho nada para merecerlo, simplemente llegó y era tan real.
Durante los últimos meses Tom había tenido que pensar y repensar muchas veces las cosas, y aunque estuvo muchas veces a punto de abrir s corazón, no había podido hacerlo, sin embargo creía que sus hechos lo habían delatado mas de lo que él esperaba, quizás llegaba el tiempo de una decisión final…
Mientras tanto yo, no tenía mas dudas a pesar de todo, al final del día todos los obstáculos, no eran nada, comparado con el amor y la ternura que Bill me daba, me ofrecía seguridad y protección…



°m0nIqUe°

1 comentarios:

MariannaÜ dijo...

oOla moniique
aaa amoO tu fic
d verdd sta geniial
ME ENCANTA, ME ENCANTA
no nos podrias adelantar a las
colaboradoras los capitulos jajajaja ntc
pues siguelo subiendo esta super bueno

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